Cien alas de cera

Si pudiera volaría más alto.

Mes: enero, 2015

Crítica

Siempre será más fácil criticar que crear. Aún una creación mínima nos conmoverá bastante más que la crítica mejor lograda.

Naturalmente, solemos ponernos el disfraz de jueces e incluso con la mejor de las voluntades volcamos nuestras ideas sobre cómo debería ser tal o cual cosa y hasta elucubramos posibles mejoras antes de intentar ponernos en la piel del creador.

Es cierto que a partir de las críticas se consiguen mejoras, en cualquier ámbito, pero antes del reproche deberíamos optar por la gratitud, valorando a quien aportó su tiempo, sin importar los motivos, para poner en nuestras manos eso que estamos a punto de reprobar.

Gustos

Me gusta ver el sol de madrugada cuando me estoy yendo a acostar. Después de soñar durante toda la noche, espero a que amanezca para dormirme.

Me gusta el vino puro hasta la mitad de la primera botella y todo el resto que venga mezclarlo con soda. Prefiero las cenas antes que los almuerzos. Leer el resto de esta entrada »

Linda

Un amigo solía decirme que “las mujeres más lindas siempre están con otro”. A mí me causaba bastante gracia cada vez que oía la broma pero, indefectiblemente, me dejaba pensando.

Analizaba y me preguntaba sobre la belleza o los estereotipos estéticos que a alguien se le ocurrió fijar y por osmosis a la mayoría se nos dio por repetir. Leer el resto de esta entrada »

Realidad

Si tus labios fueran pétalos serían suaves pero intratables. Cuando me abrazas con tus manos aladas siento la docilidad del terciopelo, pero te noto lejana.

Tus senos me recuerdan la dulzura de los duraznos en almíbar y siento fascinación cuando nuestros vientres mojados de pasión resbalan y son arrastrados como las hojas secas del otoño que revolotean hasta caer en las acequias para ser devoradas por la corriente.

Ni siquiera el recuerdo de tu pubis, armonioso, que contiene todo un océano dispuesto a inundarme, jamás podría saciar esta sed impune que me impulsa a imaginarte entre metáforas.

Basta, dame realidad, te quiero aquí, a mi lado.

Terrenal

Me besa con sus ojos, me acaricia con sus labios, me muerde con sus dedos, me abraza con sus piernas y me abre los brazos para que naufrague en su alma.

Me oye las sonrisas de pétalos naranjas, de almendras acarameladas, de insomnios pasajeros, de alas inmortales.

Y me vuelvo hacia sus ojos buscando más respuestas, pero encuentro otra pregunta: “¿Por qué no podemos volar?”

No puedo evitar la risa: jamás me lo hubiera cuestionado.

Insoslayable

Insoslayable. Más por la sonoridad que por su significado, me resulta una de las palabras más bellas de nuestro idioma.

Es señorial, segura, musical y esbelta. Aparece poco, aunque jamás pasa inadvertida. También es difícil encontrarla y mucho más que la nombren. Pero inevitablemente retumba y me conmueve escucharla.

Siempre está. Ronda anodina por mis pensamientos, pero persistente, confiada y serena. Ineludible, inevitable.

Aplauso

Antes de comenzar con su obra, el artista le rogó al público que, cuando terminara la faena, prefería que no lo aplaudieran, que no expusieran ninguna de sus emociones.

Sugirió que sería mejor reunir toda esa energía para generar algo que elevara no sólo su espíritu y su ego, sino que enalteciera a todos los participantes: “utilicen ese vigor para plantar un árbol”.

Los asistentes miraron desafiantes, incómodos ante la extrema seguridad de quien estaba presuponiendo su éxito. Suele confundirse la confianza con soberbia y altanería. Leer el resto de esta entrada »

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