Cien alas de cera

Si pudiera volaría más alto.

Mes: marzo, 2015

Adiós

Mi puño anida el adiós que no me animo a soltar. Si lo abro con premura volará débil hasta perderse olvidado, pero si mantengo la mano cerrada le crecerán alas tan poderosas que me arrastrarán hacia lo incierto.

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Nudo

Apenas asomados a luz de la juventud y recién mojados por el baño delicioso de lo desconocido, se apuntalaron mutuamente y huyeron de sus hogares para formar uno propio, con nada más entre las manos que un amor incandescente.

Una vida después, cuando la costumbre les había anestesiado el deseo y el miedo a la soledad pesó menos que el tedio, cuando dejaron de ocurrírseles excusas y notaron en el espejo los surcos que plantaron los años en sus caras, decidieron soltarse y se lanzaron por separado a disfrutar de las aventuras que les deparara ese destino tantas veces anhelado en secreto. Leer el resto de esta entrada »

Quimera

Cuando la realidad le hace zancadillas a las ilusiones, levantarse e insistir puede transformarse en el arte oculto del éxito.

Pero ante caídas demoledoras, las fuerzas, ya disminuidas, serán más débiles que las esperanzas de alcanzar lo que transformaremos en quimérico.

Dependeremos entonces de la voluntad, que nos permita intentar con nuevos métodos y del ego, que soporte otros golpes.

Inmortalidad

Lo sublime del amor y de la juventud es la sensación de inmortalidad que nos proporcionan. Lo malo es que a una de ellas la perdemos de manera inexorable y, a la otra, deliberadamente.

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Los años, ese manto que nos va cubriendo de invisibilidad.

Palabras

Los labios de fuego no concuerdan con su cara angelical. Está convencida de que la sensualidad que florece en su boca está originada en la cicatriz que heredó de algún tropezón de la infancia. Supone que esa marca indeleble, maquillada y tonificada por los besos, es lo que incita y seduce a quien la enfrente. Pero no. Ella olvida que las palabras que rocían sus labios derriten la piel y alejan la muerte.

Simple

Efímera y distante, despreció cada destello amoroso que supusiera un artificio. Buscaba implacable la simpleza, no la conmovían cuando le ofrecían la luna y las estrellas, quedaban demasiado lejos. Se conformaba con un sorbo de agua, con una charla, con el silbido lejano de un pájaro, con los pétalos de una flor de nombre desconocido, todo lo que para la mayoría pasa desapercibido.

Cambiaban sus facciones cuando aparecían esos pequeños detalles de la vida cotidiana. Los disfrutaba con intensidad y le explotaba, sistemáticamente, una sonrisa que la maquillaba y embellecía. Buscaba con ansias esos mínimos y débiles placeres que le proporcionaban la naturaleza a través de sus sentidos. Leer el resto de esta entrada »

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