Cien alas de cera

Si pudiera volaría más alto.

Huir

Huyó para apostar a lo seguro, aún convencida de que allí recibiría poco, y prefirió la escasez antes que arriesgarse por lo incierto que significaba aprovechar ese caudal de promesas de abundancia que se le presentaba.

Ya cansada de las ofertas, abortó la pasión y dio un portazo mudo, suave, sin el eco del dolor ni del enojo, pero tampoco el de la esperanza. Leer el resto de esta entrada »

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Picazón

En las noches, cuando regresábamos juntos luego de nuestras tareas del día, caminábamos durante todo el trayecto tomados de la mano y no nos soltábamos ni siquiera para rascarnos la punta de la nariz.

Preferíamos quitar la otra mano del bolsillo y exponerla a las temperaturas de algunos grados bajo cero. Leer el resto de esta entrada »

Biblioteca

A mis espaldas, toda una pared repleta de libros se transforma en el escudo protector de mi imaginación. Es una biblioteca sencilla, pero con la particularidad de que cuenta con varios ejemplares que ni siquiera han sido hojeados.

Son justamente ellos los que me abrazan, como una muestra de gratitud anticipada porque los millones de letras que contienen esperan con paciencia la libertad.

Soy el artífice de su prisión. Los estantes los oprimen, pero aguantan. Ya saben que mis manos abrirán sus ventanas y las palabras brotarán para transformarse en la brisa que me abrigue y haga sonreír.

Tecnología

El avance tecnológico consiguió que la ansiedad, cuando esperamos una respuesta, crezca a ritmo desenfrenado. Casi al punto de bloquearnos.

Mi abuela esperaba más de un mes para recibir una carta que le enviaba por barco su novio, que luego sería mi abuelo, desde el otro lado del mundo. Leer el resto de esta entrada »

Lunes

Los lunes cargan con el tormento de las excesivas expectativas negativas que les venimos depositando desde hace siglos. Es que los lunes empiezan casi un día antes.

Un rato después de la sobremesa del almuerzo dominical, a eso de las 7 de la tarde, arranca para gran parte de los mortales un rosario de lamentos con el que vamos imaginando que al día siguiente la muerte nos asechará, tras una cruel agonía, ni bien nos pongamos en marcha para zambullirnos en las tareas de la semana, para enfrentarnos con la rutina, para masticar el tedio que nos provoca el trajín por el que nos pagan. Leer el resto de esta entrada »

Adiós

Mi puño anida el adiós que no me animo a soltar. Si lo abro con premura volará débil hasta perderse olvidado, pero si mantengo la mano cerrada le crecerán alas tan poderosas que me arrastrarán hacia lo incierto.

Nudo

Apenas asomados a luz de la juventud y recién mojados por el baño delicioso de lo desconocido, se apuntalaron mutuamente y huyeron de sus hogares para formar uno propio, con nada más entre las manos que un amor incandescente.

Una vida después, cuando la costumbre les había anestesiado el deseo y el miedo a la soledad pesó menos que el tedio, cuando dejaron de ocurrírseles excusas y notaron en el espejo los surcos que plantaron los años en sus caras, decidieron soltarse y se lanzaron por separado a disfrutar de las aventuras que les deparara ese destino tantas veces anhelado en secreto. Leer el resto de esta entrada »

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